miércoles, 27 de mayo de 2015

EL LENGUAJE

El Lenguaje.

El lenguaje ha sido considerado de suma importancia en el proceso de comunicación del ser humano, razón por la cual muchos de los grandes filósofos lo consideran como una de las características esenciales del ser humano, uno de ellos fue Aristóteles, pero no fue sino hasta en el siglo XX cuando se da un denominado “giro lingüístico” de la filosofía, es precisamente en este giro que toma el lenguaje dentro de la filosofía cuando en realidad este se ve revalorizado profundamente y se le considera imprescindible al momento de filosofar.

Appel uno de los principales exponentes del Pragmatismo considera que la diferencia del siglo XX con los anteriores es que  el lenguaje deja de ser tratado como un objeto de la filosofía y por primera vez se tiene en cuenta como una condición de posibilidad de la filosofía.

Estas posiciones nos hablan de la radical importancia del lenguaje en la vida humana y nos hace comprender que no estamos ante un mero instrumento que el hombre puede tomar y dejar como quien usa una herramienta, es decir estamos ante una concepción que le brinda real importancia al lenguaje y como parte indispensable del ser humano, precisamente es algo que identifica al ser. El lenguaje nos precede y nos influye, determina nuestro modo de ver el mundo y nuestro pensamiento, modula nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, además de tener una cierta vida propia e independiente: las lenguas, en efecto, de modo misterioso pero real, crean sus propias leyes y subsisten por si mismas como resultado de una tarea colectica imposible de trazar en sus detalles.

EL LENGUAJE  ANIMAL Y EL LENGUAJE HUMANO
Es de suma importancia entender la diferencia entre estos tipos de lenguaje, ya que si entendemos que el lenguaje permite del desarrollo de la comunicación con otros seres de la misma especia, acorde claro al mismo código lingüístico, también debemos entender que  existen características propias de cada uno, ya que en el caso del ser humano posee un nivel de raciocinio que los animales no tienen, esta podría ser una diferencia importante en estos dos tipos de lenguaje.

a)      Los experimentos con chimpancés

Se realizaron ciertos experimentos mediante el adiestramiento de chimpancés para comprobar si estos mediante adiestramiento se podían comunicar de modo similar a los humanos, sin embargo estos experimentos demostraron que eso no es posible por lo tanto la comparación del lenguaje animal con el humano demuestra que este último es exclusivo de nuestra especie, de igual manera con estos experimentos se demostró que en este caso el ser humano posee un aparato fonológico que le permite hablar, cosa que por el contrario los animales no poseen por lo cual les es imposible la articulación de palabras,  esto demuestra también que requiere de un nivel de raciocinio que los animales en este caso los chimpancés, no poseen.

b)      Características del lenguaje humano

Karl Jaspers establece que el  lenguaje no es la simple emisión de sonidos sin ninguna intención, sino que este tiene un objeto y significado, considera que gracias al lenguaje los sonidos dejan de ser sonidos para convertirse en fonemas, útiles en el proceso de comunicación producto de la utilización del lenguaje.
Sin embargo existen ciertas características que distingue el lenguaje humano del lenguaje animal, entre estas podemos mencionar:

Productividad y creatividad

El lenguaje humano posee esta característica que el animal no posee, ya que el humano puede producir nuevas palabras o creaciones a partir del uso del lenguaje, es decir, está sujeto a la creatividad del ser humano, mientras que el lenguaje animal es un sistema cerrado en el cual existe un repertorio de elementos fijos y limitado.

Estructura dual

Esto está ligado a la capacidad pensante del ser humano, esto es así, ya que el lenguaje humano está organizado en palabras, las cuales a la misma vez están constituidas por fonemas que es la unidad estructural de las mismas, mientras que en el lenguaje animal esta dualidad estructural no existe.

Referencia simbólica convencional:

La mayoría de palabras en el lenguaje humano poseen un significado convencional y poseemos una imagen mental de la misma, aunque esta imagen puede variar y no es exclusiva para cada palabra, esta es una capacidad que los animales tampoco poseen.

Desplazamiento:

Los hombres podemos usar el lenguaje para hablar de suceso u objetos remotos en el tiempo y en el espacio. Algo que ningún animal puede hacer.

Formación y transmisión cultural:

El lenguaje humano se transmite de generación en generación y por lo cual cobra sentido en la colectividad del mismo, es decir, el lenguaje toma ciertas características culturales según el ámbito en el cual el individuo se maneje, de hecho el lenguaje es un proceso que comienza al nacer, se enriquece conforme la persona crece, de manera diferente el lenguaje animal no es nada comparado con este proceso del lenguaje humano.



2.       Pensamiento y Lenguaje

a)      El pensamiento depende del lenguaje: determinismo y relativismo lingüístico
Algunos psicólogos, entre ellos Sapir y Whorf han mantenido que el pensamiento depende del lenguaje, lo que se le denomina “determinismo lingüístico”, una derivación de este es el denominado “relativismo lingüístico” el cual afirma que lenguajes diferentes conducen a visiones del mundo diferentes.
Este relativismo lingüístico se basa en que el lenguaje es previo a los individuos, un ejemplo de ello es que cuando nace el niño, se introduce en un mundo cultural preexistente, por lo tanto de igual manera aprende un lenguaje ya establecido y que va de generación en generación.
El determinismo, en definitiva, basado en estos hechos, afirma que las estructuras lingüísticas determinan los mecanismos de pensamiento, es decir, que el lenguaje prima sobre el pensamiento, y el relativismo saca como consecuencia que, puesto que hay lenguajes diversos, la estructura mental de las personas es diversa y depende el mundo lingüístico en el que habita.

b)      La identidad entre pensamiento y lenguaje: J. B. Watson
Watson definió que el pensamiento es el lenguaje que nos dirigimos a nosotros mismos, es decir, una especia de comunicación interna, de igual manera identifico pensamientos y lenguaje y acabó por reducir este último a una serie de comportamientos motóricos y fisiológicos controlables, esta teoría eliminaba por lo tanto la estrecha relación del pensamiento con el lenguaje, llegando a incluso considerar que aquellos que fisiológicamente no pudiesen hablar, tampoco podrían pensar.

c)       El lenguaje depende del pensamiento
El principal exponente de esta postura es Piaget el cual llego a la conclusión de que las estructuras intelectuales eran previas y más radicales que las lingüísticas. Esto precisamente se refleja en el niño, el cual desarrolla primero sus capacidades intelectuales y va adaptando posteriormente su nivel lingüístico a su nivel intelectual.

d)      Primacía relativa del pensamiento
La Inteligencia por las razones ya mencionadas, es superior  y primaria con respecto al lenguaje pero este influye de manera muy notable en la estructura intelectual de las personas. Influye desde el mismo nacimiento marcando la orientación intelectual del sujeto  porque, si bien el relativismo cultural en su versión extrema no es cierto, si lo es en su versión moderada.  Las palabras son como una maquinaria de nuestro pensamiento y, si esa maquinaria es defectuosa o tosca, el pensamiento se verá limitado, aunque seguirá teniendo existencia propia. Si no logro objetivar mi conocimiento en palabras, mi mente se retrasara o se detendrá porque, si bien los conceptos preceden inicialmente de las cosas y se formula en palabras, también sucede el proceso inverso: las cosas me ayudan a establecer conceptos, a delimitar sus contarnos y a establecer su fisonomía, y las frases y el lenguaje me obligan a determinar las relaciones que existen entre ellos.

Lo principal es la inteligencia de la persona. Sin ella el proceso de mediación con lo real que efectúa el lenguaje no tendría ningún sentido.
En definitiva hay una primacía esencial y temporal de la inteligencia en relación al lenguaje pero este, a su vez, influye de muchas manera y muy importantes en la formación de la mente y en el desarrollo de la inteligencia.

3.       El lenguaje como acción

a)      Hacer cosas con palabras
El lenguaje es fundamentalmente, un modo de relación interpersonal, las lenguas son sistemas de comunicación, modos de interrelación lingüísticos que permiten a los sujetos a intercambiar sus experiencias, sus afectos y sus conocimientos. Solo en este preciso marco es posible comprender a fondo que significa el lenguaje y como y porque tiene determinadas reglas y estructuras.
Wittgenstein inicio el camino para entender que el lenguaje es un sistema con reglas compartidas y que tiene sentido a partir de las relaciones interpersonales que es a través de las cuales el lenguaje se perfecciona.
En esta misma línea otros autores desarrollaron lo que se considera la moderna pragmática lingüística. La pragmática se caracteriza, fundamentalmente, porque se interesa por el uso del lenguaje y no por su significado, como hace la semántica. Lo que le importa a la pragmática es como se emplean las palabras. Y aunque esto depende evidentemente  de lo que significan, la aportación principal de la pragmática moderna consiste en indicar que esta relación no es unidireccional (la del significado al uso) ni trivial. Lo que afirma, en otros términos, es que no existe una separación estricta entre pragmática y semántica ya que el significado de las palabras depende en buena medida de su uso. El estudio del lenguaje solo puede ser acabado y comprensible si se realiza en el marco de la acción comunicativa.

b)      Principales representantes del pragmatismo lingüístico: Austin, Searle, Grice.

J. L. Austin ha sido el primer filósofo del lenguaje que se ha enfrentado seriamente con la cuestión de la acción. Su principal intuición ha sido que el lenguaje no es meramente descriptivo sino también realizativo, es decir, que, al hablar, no solamente describimos cosas, sino que también las hacemos. Austin elaboro su clasificación de los elementos del acto lingüístico.
El acto locutivo es el que realizamos por el hecho de decir algo (emitimos sonidos y secuencias de palabras con un significado). El acto ilocutivo es lo que hacemos por el hecho de decir algo; con una determinada secuencia de palabras, por ejemplo, puedo personar, aconsejar, sugerir, ordenar, etc. Por último, el acto perlocutivo es el que se realiza por haber dicho algo y se refiere, fundamentalmente, a las consecuencias. Ordenar, por ejemplo, sería un acto ilocutivo mientras que persuadir seria perlocutivo porque se refiere a los efectos sobre el sujeto.

John Searle, discípulo de Austin, una de las principales aportaciones de Searle ha sido su clasificación de los actos de habla que supone una aportación importante  a la cuestión de las funciones del lenguaje. Su clasificación es la siguiente:

·         Actos representativos: convencer al hablante de que algo es de un determinado modo.
·         Actos directivos: intentar que el oyente haga algo: ordenar, sugerir.
·         Actos compromisorios: comprometer al hablante en una conducta futura.
·         Actos expresivos: expresar el estado psicológico del hablante: agradecer, disculpar y felicitar.
·         Actos declarativos: modificar una situación creando una nueva: “cesar”, “dimitir”, “casar”, etc.


Por ultimo hay que mencionar los estudios de H. P. Grice, que suponen un paso más en esta línea de investigación y conducen hacia lo que se podría denominar “filosofía conversación”. Grice ha estudiado con detalle la influencia de la intención del hablante en el contenido y significado del lenguaje y, además, ha profundizado de manera especialmente novedosa en el análisis de las reglas que los hablantes mantienen de manera implícita o explícita en cualquier conversación y que resultan esenciales para que el lenguaje pueda funcionar como tal y tenga sentido. En este punto son especialmente interesantes sus investigaciones sobre el principio de cooperación. Las presuposiciones implicadas en la conversación, las implicaturas conversacionales, etc.



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