EL YO PERSONAL
Cuando llamamos al portal de nuestra casa y una voz miliar pregunta ¿quien es? probablemente habremos respondido muchas veces simplemente: yo. En cierto sentido, esta respuesta es totalmente superflua. Todos somos un yo. Pero, desde otra perspectiva, es la respuesta mas correcta y radical a una voz conocida y familiar porque con ella hago referencia a lo mas profundo de mi ser, a mi raíz ontológica y a mi identidad personal. Tocamos aquí el núcleo central, y último de la persona, la realidad a la que llamamos "yo". Hemos visto que somos cuerpo, libertad,inteligencia, pero con ninguno de esos aspectos nos hemos podido identificar completamente porque en ninguno de ellos late lo mas esencial de la persona. Aparece solo de modo oculto, como presupuesto y fundamento, porque cuando hablamos del cuerpo o de la libertad lo que en realidad estamos pensando es: "yo soy corporal", "yo soy libre". Y ese yo, núcleo ultimo con le que realmente nos identidificamos, es el que debemos considerar a continuación.
1. LA CONCIENCIA
a) un breve recorrido histórico
El camino que nos lleva hasta el yo es la conciencia entendida como subjetividad. Y el hecho de que la filosofía no haya captado este aspecto con la necesaria profundidad hasta épocas recientes ha tenido como consecuencia que tampoco se haya ocupado del yo en cuanto tal. La filosofía clásica y particularmente, la medieval se ocuparon de la conciencia fundamentalmente desde el punto de vista de la acción y de su moralidad. Para que una acción tuviera calificación moral era necesaria la advertencia por parte del sujeto y la reflexión se enfocó principalmente desde esta perspectiva: la conciencia como advertencia de la acción, como darse cuenta de que estoy actuando y de que esa acción es voluntaria. La escolástica estaba centrada en el objeto y, por eso mismo, le resulto generalmente muy difícil ser consciente del sujeto y de su interioridad.
La reflexión sistemática sobre la conciencia en cuanto tal es obra propiamente de la modernidad y se puede considerar a Descartes como su iniciador. El cogito "pienso, luego existo", se sitúa ya en la perspectiva propia de la conciencia, es decir, en el interior del sujeto. "Yo, sujeto, pienso", es la afirmación implícita en la tesis cartesiana que consagraba a la conciencia como primera categoría filosófica. El descubrimiento cartesiano tuvo una repercusión trascendental y lleno un hueco que la filosofía precedente no había sabido colmar. Sin embargo, pronto se vio frustrado y desbordado por su falta de anclaje ontológico. La conciencia de Descartes pendía en el aire, no estaba radicada en el ser y, por eso, con el paso de los siglos y los desarrollos de elaboraciones de diversos pensadores (Kant y Hegel principalmente) acabo convirtiéndose ella misma en el ser, en lo absoluto. La conciencia pasó de ser una propiedad de la persona, a ser conciencia pura en el racionalismo y, posteriormente, en Hregel, autoconciencia absoluta, el sujeto por excelencia en la evolución de lo real.
Esta posición, sin embargo, comenzó a debilitarse a partir del siglo XIX. La reivindicación del individuo por parte de Kierkegaard inicio la crisis del sistema hegeliano y los descubrimientos científicos sobre diversas estructuras inconscientes, obligaron a una revisión drástica y a la baja de la noción de conciencia. Darwin postuló que existían mecanismos no controlados que determinaban algo tan esencial como la evolución de las especies y, consecuentemente, del hombre. Y Freud mostró a su vez, oponiéndose en esto frontalmente al racionalismo, como dentro del hombre existían estructuras inconscientes que el yo solo controlaba de manera deficiente o nula y que, sin embargo, influían de modo relevante en su personalidad. Por ultimo, otros investigadores mostraron como la sociedad también intervenía de manera consistente, pero a través de mecanismos oscuros en la formación de la identidad de la persona.
En resumen, la modernidad descrubrió la conciencia y la subjetividad aunque, al no encadenarla a la persona, abrió la vía para el idealismo, A su vez m el siglo XIX puso de manifiesto la existencia del inconsciente, hecho humillante para el idealismo y el racionalismo, y con ello estableció las bases de la postura vigente sobre la persona: el hombre no es un ser autotransparente frente a su propia inteligencia, sino un sujeto carnal, pulsional y oscuro, con una conciencia de sí solo parcial.
b) Las dimensiones de la conciencia
b.1) La conciencia como ser consciente de
El sentido mas evidente y mas directo de conciencia es el de ser consciente. Cuando actúo, por ejemplo, soy consciente de que estoy actuando; no realizo la acción de modo irreflexivo y oscuro sino que, al ponerla en acto, de un modo misterioso me doy cuenta de que estoy poniendo esa acción, de que esta surgiendo de mi interior y de que esta allí existiendo. En cierto sentido, como dice Wojtyla, esta dimensión de la conciencia es como poner los objetos (las acciones, las experiencias, las vivencias) en la luz; la conciencia los ilumina y puedo verlos y decir: están ahí, están sucediendo y yo soy consciente de ello.
Es importante advertir, de todos modos, que la conciencia entendida de este modo ni es intencional ni es cognoscitiva. Es decir, en sentido estricto, la conciencia no conoce el objeto (esto es misión de la inteligencia), sino que lo que hace es iluminarlo para que la persona se de cuenta de lo que esta conociendo, experimentando o viviendo. Dicho de otro modo, puedo llorar o reir, gozar o sufrir, conocer o querer, pero la conciencia no hace nada es eso, Su misión primera y fundamental es permitirme darme cuenta de que rio o de que lloro, de que estoy conociendo o de que estoy amando, es decir, permitirme ser conciente de mi propia vida.
b.2) La conciencia como lugar de la subjetividad
La conciencia como "ser consciente de" es el aspecto que consideró principalmente la filosofía medieval. La conciencia del acto. Soy consciente de que actuó y por eso, entre otras cosas, soy moralmente responsable. Pero esta dimensión, aun siendo importante, no es la fundamental. El papel esencial de la conciencia consiste en constituir el lugar del yo y de la subjetividad. ¿Qué significa esto exactamente? Significa que somos personas no solo porque seamos consciente de nuestra actividad, sino por algo mucho mas profundo que posibilita ese darse cuenta, por la existencia de un espacio interior en el que vivimos y habitamos, en el que introducimos y arraigamos nuestras experiencias, del que surgen nuestros sentimientos, nuestros amores y nuestros odios y al que vuelven una vez mezclados y enfrentados con el mundo.
Ese espacio interior es como el escenario de nuestra vida de donde proceden y a donde retornan los fenómenos psíquicos particulares, es el lugar antropológico de la subjetividad y es, por eso mismo, la puerta filosófica del yo que no puede existir sino es amparado y acogido por la subjetividad y es, por eso mismo, la puerta filosófica del yo que no puede existir sino es amparado y acogido por la subjetividad. Y la existencia de este espacio es posible gracias a que la segunda dimensión de la conciencia consiste "en formar la experiencia vivida, lo que permite al hombre experimentar de modo particular la propia subjetividad".
La conciencia tiene, pues, dos dimensiones. una por la que nos damos cuenta de nuestros actos y, otra, la mas fundamental, por la que los vivimos interiormente. Ambas se implican mutuamente en la existencia real, por lo que puede ser difícil distinguirlas, pero un análisis atento nos muestra con claridad la linea sutil que las separa como sucede cuando, al contemplar un paisaje, somos conscientes (1) de que estamos contemplándolo y (2) vivimos interiormente esa contemplación.
b.3) Otras características de la conciencia.
La conciencia, pese a su importancia, y aquí es donde de nuevo se produce el escandalo de los idealistas, no es inalterable o constante. Hay momentos en los que desaparece por completo (sueño, perdida de conciencia por golpes o debilidad, etc.) y otros en los que puede aumentar o disminuir (somnolencia, ebriedad o cansancio). No es siempre clara y lúcida."la claridad de la conciencia, indica Jaspers, exige que tenga claramente ante mi lo que pienso, lo que se y lo que quiero, lo que hago, lo que pienso, mi vivencia, la vinculación a mi yo, y que se mantenga en conexión por el recuerdo". Pero esto no siempre sucede. Además tampoco es homogenea. No tengo conciencia de todo del mismo modo y con la misma intensidad. Hay un punto central en el que se focaliza su haz de luz y que, por eso, lo vivo con particular intensidad pero hay también un campo o atmosfera alrededor de ese núcleo del que tenemos conciencia de un modo mucho menos intenso porque queda desenfocado y como a oscuras (la "sombra" de C. G. Jung).
Puede ser interesante señalar, por ultimo, que algunos autores han hablado de una tercera dimensión de la conciencia, la del autoconocimiento o conocimiento de la conciencia entorno a si misma,. Pero, en realidad, aquí no estamos propiamente frente a una dimensión de la conciencia, sino frente a una actividad del intelecto. Cuando el sujeto se conoce a sí mismo (y esto es el autoconocimiento) realiza una actividad intelectual que no depende directamente de la conciencia porque ya hemos dicho que esta no es cognoscitiva ni intencional. A su vez, la conciencia de esa actividad, de ese autoconocimiento, se reduce a las dos dimensiones que ya hemos descrito: ser consciente de ese autoconocimiento y vivirlo.
2. EL YO COMO NÚCLEO ÚLTIMO DE LA PERSONA.
La conciencia es la que abre el camino al yo atraves de la subjetividad. En ese espacio interior es donde radica el centro de nuestra propia persona: el yo sustancial, la raiz de nuestro ser, el punto de convergencia de nuestra vida.
PROPIEDADES DEL YO
No es dificil definir al yo del que, sin embargo, tenemos una experiencia cotidiana y esencial ya que no somos nosotros mismos. ¿Que hay mas radical que el yo? ¿Que mas profundo o decisivo? Por el yo somos sujetos y entramos en la categoria de los seres espirituales que trascienden a la caducidad de las cosas, pero aferrar su esencia y sus características es tarea harto difícil.
- AUTOCONCIENCIA
Es una propiedad que le permite al yo saber que existe en lo más profundo de la persona y por lo tanto se desarrolla y vive como parte profunda del mismo, todo lo que sucede se dentro del yo y este toma conciencia de ello.
- AUTOPOSESIÓN
El yo se maneja en el nivel más profundo del ser, por lo tanto ese es su espacio y nada ni nadie puede interferie en el, por eso el yo se posee a sí mismo, ya que posee el contro de la intimidad o interior del ser, que es donde este se desarrolla.
FUNCIONES DEL YO
- Fuente de actividad
Es el yo que le permite a la persona actuar y decidir cualquier actividad que realiza esta, está tomada y formulada desde su yo interior.
- Unicidad
La persona está formada por muchas partes tanto subjetivas o espirituales como materiales o físicas, sin embargo todas y cada una de ellas influye en el yo, que es único y es la parte más profunda y central de la persona. Es de hecho el yo, el que une todas esas partes que conforman a la persona y le brindan unidad.
- Permanencia en el tiempo
El tiempo pasa y físicamente la persona cambia, pero su interior su yo permanece con el paso del tiempo, es decir esencialmente sigue siendo el mismo, su yo es el mismo.
- Ser sujeto
El yo brinda al ser unicidad y sentido a la vez, identidad y lo coloca como un sujeto frente al mundo, con su capacidad para tomar decisiones y de actuar frente al mismo, el que se vuelve objeto sobre el cual es sujeto (el yo) actúa, es decir su exterior sea esta la realidad externa o algún otro sujeto (otro yo).
- Personalidad e identidad
El yo de cada persona es distinto, no hay dos yo idénticos y es esto lo que brinda identidad al ser, ya que lo vuelve único y con características propias incapaces de ser encontradas en alguien más.
Como la metafísica explica el eclipse y la subsistencia del yo.
Todas aquellas circunstancias bajo las cuales el ser humano pierde conciencia ( estados de enfermedad, enfermedades mentales, el sueño REM, estados de coma etc., ) hacen de igual manera que el yo deje de subsistir, es precisamente en estas ocasiones en las cuales el yo esta eclipsado, sin embargo la persona no deja de existir necesariamente ante la ausencia del mismo, al contrario existen ocasiones en las que subsiste a pesar de la ausencia o eclipse del yo, es decir el yo es una propiedad del ser por el cual toma conciencia de sí mismo y de su alrededor, sin dejar de influir totalmente en la subsistencia del ser personal.
Relación de la identidad personal con el yo personal.
Todas las personas poseen similitudes, de carácter, de comportamiento, de pensamiento etc. Sin embargo cada persona posee ciertas características únicas las cuales son las que le brindan la capacidad de ser irrepetible e insustituible en la realidad en las que se desenvuelve, esta características únicas son las que le brindan identidad como ser, es decir todo aquello que lo identifica como ser individual e insustituible es lo que constituye su identidad, ahora bien esta identidad a pesar de sufrir cambios en cada etapa de la vida por la cual atraviesa el ser personal, esta identidad es precisamente dada por su dimensión más interna, lo más profundo del ser, su centro es decir su yo personal, a través principalmente de su característica de unicidad. Por ello es que existe una relación directa entre el yo personal y la identidad personal, ya que está en gran medida es otorgada por el yo personal.
Influencia de los momentos de nuestra vida en nuestra identidad personal.
La identidad personal es algo único y diferente en todas las personas está constituida por todas aquellas características que le brindan al ser su unicidad en la realidad en la cual vive, esta identidad está en constante cambio y evolución, existen muchas circunstancias en la vida del ser humano que lo obliga a adoptar cierta posición, carácter o actitud que viene al mismo tiempo a cambiar su identidad personal, es decir que ser humano se enfrenta a una realidad que obliga a tomar una postura distinta en cada etapa de la vida formando así su identidad acorde a su etapa, de hecho una de estas etapas de la vida en la cual se considera que la identidad personal sufre muchos cambios es en la adolescencia, ya que el joven busca ser aceptado y encajar en algún grupo determinado, sin embargo existen épocas de la vida en las cuales esta identidad se considera asentada y no sufre mayores cambios, siempre y cuando el ser se encuentre satisfecho con su realidad basado en lo hecho durante las etapas previas de su vida, precisamente en la edad de los 40, y la vejez cuando esto sucede, esto es así ya que la adultez mayor ya no se busca encajar, si no se sacan experiencias de sus etapas previas y su identidad se vuelve menos modificable. Precisamente en esta etapa de los 40 y la vejez los únicos y pocos cambios que la identidad personal puede sufrir será reforzándola o modificándola radicalmente pensando en función de que su periodo de existencia como persona esta pronto a llegar a su fin.
Aportes valiosos de la teoría Freudiana.
Según la teoría Freudiana existe el “Ello, el yo personal y el súper yo” El yo evoluciona según la edad y las distintas exigencias de su realidad exterior, de igual manera es quien le brinda identidad al ser ya que es su estructura más profunda, Freud considera que existe un “ ello” al cual le remite la parte más primitiva e innata de la persona, la cual se encarga de llevar al ser a actuar en casos de necesidades primitivas del mismo, como el hambre, lo sexual, la agresión o impulsos racionales, es decir todo aquello que traemos al nacer, ósea son aquellos impulsos o necesidades más elementales. Así también considera que el “súper yo” es aquel el cual contrarresta al “Ello”, representa aspectos morales y éticos de la persona que los ha adoptado cada uno a partir de la cultura en la cual se desenvuelve.
Considera que los tres antes mencionados son parte inherente del ser personal y son los que le brindan su identidad a través de las distintas etapas de la vida. De igual manera importante es destacar que Freud estableció un modelo estructural de la conciencia del ser la cual está basada en el funcionalismo del yo personal.
Aportes de los nuevos discípulos de Freud a su descubrimiento el inconsciente.
Partiendo del hecho que el inconsciente es la ausencia de conciencia, David Rapaport sistematizo el modelo estructural de la conciencia del ser establecido por Freud.
Arlow y Charles Brenner discutieron que la teoría de Freud de los sistemas conscientes, preconscientes e inconscientes de la mente deben ser abandonados y el modelo estructural debería ser usado como la única teoría psicoanalítica de la mente.
El yo y su relación con la subjetividad.
Si consideramos que la subjetividad se refiere a los puntos de vista particulares que un individuo sostiene y que ellos se encuentra en la estructura más profunda del ser, entonces el tomar en cuenta esta subjetividad que se ve establecida dependiendo del nivel de conciencia que posee la persona y considerando de igual forma que esta conciencia forma parte del yo, entonces se puede concluir que la realidad interior del ser profunda, esta subjetividad del mismo por lo tanto está directamente relacionada en su estructura más profunda con el yo personal en influenciada directamente por el mismo.
René Descartes (Descubrió la "conciencia")
Sigmund Freud (Descubridor del "Inconsciente")
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