miércoles, 27 de mayo de 2015

LA FAMILIA

LA FAMILIA

1.    La fundación de la familia: noviazgo y matrimonio

a)    El noviazgo

La familia es una de las principales estructuras de la sociedad , de hecho se considera uno de los pilares de la misma como agente socializador, ahora bien, para poder fundar la institución de la familia deben haber dos personas con el mismo propósito o anhelo de fundarla, para ello sin embargo no es necesario solo esto, además, es de suma importancia un preámbulo o paso previo para la fundación de la familia, periodo mismo que le sirve al hombre y a la mujer para valorar y madurar la posibilidad y la conveniencia de tomar esa decisión de transformar su amor en proyecto de vida en común, periodo llamado: noviazgo, es de tomar muy en cuenta que no puede haber noviazgo sin enamoramiento, este mismo posee ciertas características entre las cuales podemos mencionar:
·         Compartir la vida: Es decir no es solo estar enamorados sino debe haber tiempo y deseo para compartir juntos, lo mismo que les permitirá unirse aún más y llegar al siguiente paso que es el matrimonio.

·         Tendencia a la permanencia: lo que ambas personas buscan es permanecer juntos con el tiempo y así lograr una mayor unión que les permita afrontar las dificultades juntos, se busca permanencia en el tiempo.

·         Complementariedad sexual: se refiere al hecho de que moralmente esta reconocida la complementariedad entre el hombre y la mujer, este es el punto, que el hombre busque en su etapa de enamoramiento su complemento en la mujer o viceversa.

·         Necesidad vital de la otra persona: durante el periodo de enamoramiento las dos personas se necesitan mutuamente, para compartir, para divertirse, para hablar, para lograr una mayor unión.

·         Posibilidad de tener hijos: lo que se busca en el noviazgo a través del enamoramiento es madurar la idea de unirse en matrimonio, por lo cual también debe madurarse la idea de tener hijos en su debido tiempo, buscando así ir madurando a la vez la idea de formar una familia.

Es precisamente en este periodo cuando tanto el hombre como la mujer, abogan de manera natural por una vida en común y por un proyecto de vida, pero ese proyecto no surge por sí solo, es un camino largo, duradero y no siempre sencillo que, en primer lugar se debe decidir emprender (tomar la decisión realmente de lo que se busca es formar un matrimonio y así una familia) y luego mantenerse a pesar de las dificultades: “hasta que la muerte nos separe”.

En esta etapa hay que asegurarse que el amor del otro es una realidad para no confundir con algún espejismo que luego conlleve al fracaso sentimental. Asegurarse que a la otra persona se le quiere con sus defectos y virtudes en lugar de idealizar a una  persona que realmente no existe, lo que luego provocaría la separación ante la decepción que la persona no es tal cual se idealizó, esto solo se logra con el conocimiento profundo del otro, compartiendo y no es un proceso rápido, sino, es un proceso que requiere su tiempo prudencial. Luego del conocimiento profundo del otro y de su ambiente con el cual también posteriormente se deberá interrelacionar, es esto lo que ayudara a tomar la decisión de si se podrá o no compartir la vida juntos. Dar paso en condiciones de desacuerdo a la forma de ser del otro y a la aceptación de su entorno supondría una relación conyugal con bastantes posibilidades de una pequeña o gran tragedia.

b)   El matrimonio

Es precisamente superada la etapa de noviazgo cuando ya se está en las condiciones de tomar la decisión trascendental del matrimonio.


b.1) Dimensión interpersonal
El matrimonio es ante todo un compromiso personal de un hombre y una mujer de formar una comunidad de vida, este compromiso reúne las siguientes características:
·         Es un compromiso de por vida: Esto es así ya que el matrimonio no es para un tiempo, es para compartir la vida entera con otra persona, por ellos se realiza el juramento: “hasta que la muerte nos separe” porque mientras vivan estarán ligados como matrimonio.

·         Entrega plena: Los esposos deben entregarse por completo el uno al otro.

·         Solo es posible realizarlo con una persona: Esto es así ya que no se puede compartir plenamente la vida con varios hombres o mujeres a la vez, aludiendo de esta manera a la fidelidad mutua.

·         Exige la exclusividad de la relación sexual: en primer lugar porque los esposos se entregan mutuamente también sexualmente, siempre buscando configurar una familia, de igual manera se exige exclusividad por que el acto sexual solo tiene sentido en el marco de una unión personal plena ya que, como hemos visto, el cuerpo no es instrumento de la persona, sino la misma persona en su dimensión corporal. LA unión de sus cuerpos refleja por lo tanto que las personas están plenamente unidas.

b.2) Dimensión social 
Aunque el matrimonio es una relación interpersonal, posee también una dimensión social, primeramente ya que el matrimonio como acto en el que dos personas se casan y como la comunidad de vida que surge de el, es una realidad social fundamentalmente por dos razones. En primer lugar, por el hecho elemental de que los novios, por mucho que el amor pueda durante un determinado periodo aislarlos del resto del mundo, estos provienen de un entorno social y van a vivir posteriormente en otro entorno social que va a influir de manera muy importante en su vida.

Pero el matrimonio no tiene una dimensión social únicamente porque se de en el contexto de una sociedad, sino por una razón mucho más profunda: supone la creación del elemento clave de la sociedad: la familia. El matrimonio es la semilla de la familia y la familia es la estructura esencial de la sociedad. Por eso, el matrimonio aunque un acto fundamental personal, es, al mismo tiempo, esencialmente social.
La boda se realiza en presencia de la sociedad por lo cual también se verá influenciada por la misma, la formación de un nuevo núcleo se desarrollara más tarde como la familia con la aparición de los hijos, que son los nuevos miembros de la sociedad.  

b.3) Dimensión religiosa 
Esta dimensión estará necesariamente presente si los novios son creyentes ya que están tomando, probablemente, la decisión más trascendental de su vida.
La boda aúna, desde una vertiente festiva, estas tres dimensiones en casi todas las culturas. Es, ante todo, la fiesta del amor y de la alegría entre el hombre y la mujer, el misterio de la masculinidad y la feminidad que se entrelazan una vez más en una pareja única entre los millones de parejas que han poblado y poblaran la historia. Es también la fiesta de la sociedad porque la rueda de la vida continúa. Del amor que se sella entre el hombre y la mujer surgirán los nuevos hijos que labraran los campos, construirán las casas, trabajaran y dirigirán las empresas y cuidaran a sus mayores cuando comiencen a envejecer. Y para un hecho trascendental se requiere la bendición de Dios pues no tiene sentido emprender una empresa tan importante en su ausencia o en su contra. La boda cristiana es una magnifica muestra de esas tres realidades en el marco de una celebración eminentemente festiva.

c)    El fracaso del proyecto matrimonial
El proyecto matrimonial no siempre se consolida. En ocasiones, la relación conyugal se deteriora hasta hacer muy difícil y a veces imposible no solo la consecución de objetivos comunes, sino la misma vida en común. Tienen lugar entonces auténticas tragedias porque el desmoronamiento del proyecto existencial del sujeto le afecta en sus mismas raíces. El matrimonio y la familia pueden ser la fuente de felicidad más importante pero, precisamente, por eso, su desaparición o fractura conlleva sufrimientos terribles.

¿Cuáles son las salidas posibles ante esta situación?
La más simple es la separación, en principio, temporal, y si no surte efecto, definitiva, se busca con la separación temporal que los ánimos tensos bajen y puedan reflexionar para tomar la decisión de seguir con el proyecto de vida juntos, pero no siempre esto es así, por lo cual en esos momentos la separación definitiva se tiene que dar.
Otra posible salida, desde hace tiempo admitida por las legislaciones de muchos países, es el divorcio que significa la ruptura toral con el vínculo anterior y que implica, por tanto, la posibilidad explicita de construir uno nuevo. Aunque el divorcio suponga una salida a un grave problema, en sí mismo es un mal: la constatación de un fracaso y habitualmente la inauguración de una tragedia, especialmente si ese matrimonio ha tenido hijos. El hijo es el fruto de la fusión corporal del padre y la madre, por lo que la ruptura le afecta de modo radical. En el permanecerán unidos vitalmente dos mundos que se separan.

2.    La comunidad humana esencial



La familia nace en el matrimonio  como proyecto, como fundación, pero se constituye con plenitud con la aparición del hijo. Este marca el paso de “pareja” o “matrimonio” a familia.


a)    La familia se constituye en plenitud con los hijos.
El nacimiento del hijo supone la culminación del proyecto de amor del hombre y la mujer porque es el amor hecho vida y encarnado para siempre en una persona. Y de esa culminación y fructificación del amor nace la familia.
Nace en primer lugar, mediante el despliegue, desarrollo y transformación del entramado completo de relaciones interpersonales que la constituye. El hombre deja de ser simplemente marido para ser, además, padre y, de igual modo, la mujer deja de ser únicamente esposa, además, madre. Y lógicamente, son padre y mare en referencia a una persona radicalmente nueva que es el hijo.
En segundo lugar, la familia nace como realidad social. En ese entramado de relaciones se constituye socialmente como un nuevo núcleo social, como una nueva comunidad o, como es también habitual decirlo, una nueva célula esencial de la sociedad.

b)   Características esenciales de la familia 
1.    Es el lugar del origen de la vida y por tanto, de perpetuación de la sociedad. Es así ya que se da la unión entre la pareja buscando formar una familia, lo cual se logra cuando nace un hijo, lo cual a la vez permite que la sociedad siga creciendo y perpetuándose.

2.    Es la primera comunidad interpersonal para el hijo: todo hombre establece su relación con el mundo y con la sociedad a través de una familia y es, por tanto, el lugar donde forma su identidad.

3.    Es la primera comunidad intersexual: Es precisamente el primero lugar en el cual se relacionan con personas del sexo opuesto, en primer lugar el marido con la mujer y luego los hijos con el padre y la madre y al final entre hermanos si los hay, es el primer lugar ya que posteriormente al salir de la familia tendrán que relacionarse en la sociedad con personas del sexo opuesto.
4.    Es la primera comunidad intergeneracional: Los abuelos se relacionan con los padres, los padres con los hijos, incluso los hijos con los abuelos y de esta manera son distintas generaciones que se relacionan entre sí.

5.    Es el centro afectivo de la persona: Es el lugar donde se establecen y habitan las relaciones humanas más esenciales: el amor de pareja; la paternidad, la maternidad, la filiación y la fraternidad de modo que se le puede llamar con razón el centro afectivo de la persona.

6.    La familia desarrolla además y por último otras funciones sociales: económicas, educativas, socialización primaria y secundaria, ayuda a personas con discapacidades, etc., Que varían con las culturas y las épocas pero que son siempre muy importantes.
Por todas estas razones se puede afirmar de manera nítida que la familia es la célula o estructura esencial de la sociedad y qué de su buen funcionamiento depende de manera sea muy significativa el funcionamiento global del entramado social.

3.    La formación del sujeto

a.    Constitución biológica
La familia e interviene ante todo proporcionan dos sujetos lo necesario para que satisfaga sus necesidades vitales. Se, trata ciertamente, de un nivel básico pero esencial. El niño recibe especialmente en los primeros años de vida en la familia, y gracias a una dedicación de tiempo muy importante por parte de los padres, cosas tan elementales pero tan imprescindibles como, ante todo, la misma vida y, después, la alimentación, el vestido, cuidados en caso de enfermedad, un lugar donde habitar, etc.


b.    Socialización primaria
La segunda dimensión a través de la cual la familia influye de manera significativa en la persona es el denominado proceso de socialización primaria, que consiste en proporcionar a la persona las claves básicas para que pueda integrarse en una determinada sociedad. Estas clave son esencialmente las siguientes: las habilidades primarias: andar, comer, desplazarse, orientarse, etc.; El lenguaje; las normas básicas de relación social (educación, importancia de compartir, respeto al otro, agradecimiento, etc.)
Es muy importante que el sujeto posea estas capacidades ya que le permitirán sobrevivir en el medio social en el cual se integre.

c.    Formación de la identidad 
Por identidad y entendemos aquí no solo la personalidad (el carácter), sino una estructura más profunda del sujeto que significa lo que es, como se ve y cómo ve al mundo. La familia influye de manera profunda en esta dimensión al menos desde dos perspectivas:

c.1) actitud General ante el mundo
El niño ve al mundo a través de la familia porque en los primeros años mundo y familias e identifican y, más adelante, accede al exterior a través de su entorno familiar. Por eso, si se encuentra rodeado de amor y de cariño, considerará el mundo un lugar positivo y acogedor y adoptará ante él una actitud abierta y constructiva que Irán calando en su personalidad y será muy relevante en el futuro para todas sus decisiones. Esta mentalidad, evidentemente, no se transmite a niños de manera nocional, sino a través de las actitudes, sensaciones y vivencias que el niño percibe a su alrededor: caricias, atención, amor, tranquilidad, cariño, orden, etc.


c.2) Estructura personal
El niño forja también en los primeros años las bases de su personalidad, y también aquí la actitud de los Padres (y de los hermanos, aunque en menor medida) es determinante, pues el niño es un ser intrínsecamente necesitado de orientación y ayuda y la calidad, adecuación y constancia con que se le proporcione será fundamental es evolución. El objetivo final es que, al final de la adolescencia, posea una personalidad estable, es decir, segura, con criterios propios de actuación, comprensiva y con un nivel adecuado de autoestima. Y esto sólo es posible en primer lugar, con la constante y adecuada atención de los Padres que orienten y formen al niño de manera que éste vaya corrigiendo poco a poco sus defectos, superando sus problemas y dificultades y fortaleciendo sus cualidades.

Esta tarea no es sencilla y junto a sólidos criterios de actuación requiere una dedicación diaria y constante en el tiempo puesto que las personas sólo modificamos nuestra personalidad poco a poco y con dificultad. Además requiere también una dedicación específica tanto el padre como de la madre puesto que ambos juegan papeles distintos en educación de los hijos.

La Madre es el principio de seguridad. Es ante todo, quien nos protege física y afectivamente, nos da lo que necesitamos y nos hace ver de manera especial que el mundo es amigo. Es, también, la representante por excelencia del amor incondicionado, el amor que está siempre y en cualquier circunstancia disponible para nuestras necesidades. Independientemente de lo que hagamos o de cómo nos comportemos sabemos que en la Madre siempre vamos a encontrar refugio y afecto.

Por eso se puede decir también que constituye el punto de referencia existencial por automasía de la persona, aquel que nos radica en el ser no sólo porque es quien de una manera más directa nos lo ha dado, sino porque su persistencia afectiva nos arranque en el mundo y da sentido emocional a nuestra existencia.

La misión del padre es, en parte, diversa y consistente en hacer presente el principio de realidad. El padre debe enseñar al hijo que el mundo tiene sus leyes y que los demás tienen sus derechos y su subjetividad, es decir, que no todo está disponible; que el mundo no es una mera extensión de los deseos que nos concede la madre. Por eso, " un hombre sin padre, dice Buttiglione, tiende a considerar que el mundo puede transformarse según sus deseos, sin que sea necesario ningún esfuerzo por su parte. Además se tendera a apropiarse de las cosas buenas de la vida sin tener en cuenta el derecho análogo de los demás hombres. No podrá recibir ningún regalo, porque no pedirá nada a nadie, sino que se comporta como si todo le perteneciese desde el principio. En tal caso podría cometer las mayores injusticias, sin darse cuenta ni siquiera de que las comete.

Es importante remarcar, de todos modos, que estos roles del padre y la madre no son exclusivos ni excluyentes, sino más bien el punto focal o convergente de las actitudes paternas como maternas. De hecho, tanto el padre como la Madre pueden desarrollar las funciones del otro: el Padre, por ejemplo, tiene también una importante capacidad protectora y la Madre puede impulsar al hijo a enfrentarse con el mundo.

Por último, Buttiglione ha indicado con agudeza que el sentimiento religioso de los padres puede ser especialmente importante cuando el niño alcanza la fase de su evolución en la que reivindica su independencia. Que en este momento los padres no constituyan el centro último de la existencia, sino que exista un ser por encima de ellos que gobierne a todos, puede ayudar al hijo a asimilar el difícil proceso que supone descubrir los límites de los Padres y determinar la actitud que se debe adoptar en esa nueva situación.

4.    El lugar de la existencia

La gran importancia de la familia en la vida adulta de las personas se pone de manifiesto al menos en los siguientes ámbitos:


a.    El lugar de las raíces
La familia es el lugar de las raíces personales. Gracias a ellos sabemos quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestra conexión con el resto de la humanidad de la que evidentemente nos sentimos solidarios. Las raíces familiares se reflejan de una manera clara en nuestro nombre, que es nuestra identidad social. El nombre propio indicado esta identidad es radical, nuestro yo, que es único en el mundo, pero a renglón seguido nuestros apellidos indicado nuestro origen y nuestra procedencia: las raíces del yo. Antiguamente tenía mucha importancia a la estirpe, el linaje, es decir, los antepasados que nos precedieron durante muchas generaciones. Hoy en las sociedades modernas, esto ha variado e importan fundamentalmente las generaciones más cercanas: Padres y abuelos.

La familia, generalmente, nos arraiga también no sólo a nivel personal, sino territorial y cultural. A traves de ella nos asentamos en un territorio y en una cultura determinada que será para siempre nuestra tierra y nuestro país. Por eso la familia es también, de algún modo, el lugar al que pertenecemos y al que siempre podemos volver.

b.    El centro afectivo
Lo más importante en la vida es querer y ser querido. Pero donde eso sucede de manera radical es en la familia. Por eso es sin duda el centro afectivo más importante de la persona.

En primer lugar es el ámbito en el que somos queridos de manera radical e incondicional. El hombre es, ciertamente, un ser único e irrepetible, esto sólo se pone de manifiesto de modo existencial en el entorno familiar; especialmente en acontecimientos tan trascendentales como la vida y la muerte. "El nacimiento de un hombre es extraordinario e irrepetible y, a la vez y de nuevo, personal y comunitario. Pero más allá de esta dimensión, más allá de los confines de la familia, este hecho pierde ese carácter y se convierte en un dato estadístico, tema de objetivaciones de distinto género, hasta llegar al mero registro, que utiliza la estadística. La familia es el lugar en que todo hombre se revela en su unicidad e irrepetibilidad".

Al mismo tiempo y simultáneamente, la familia es el lugar donde amamos de manera más decisiva, donde desarrollamos al máximo nuestra capacidad de amor, entrega y donación y dónde están los seres que dan sentido a nuestra vida.

c.    Familia y trabajo
La relación entre familia y trabajo también es muy profunda aunque en este aspecto se ha producido una fuerte evolución. En la denominada familia tradicional europea que estuvo vigente cuando predominaba una cultura rural, llegaron a coincidir familia y trabajo profesional. Los artesanos, los pequeños comerciantes, los agricultores, etc., Trabajaban en el lugar en el que vivían y enseñaban ellos mismos el oficio a sus hijos. Con el proceso social que trajo consigo la urbanización y la industrialización, esta relación se fracturó y se debilitó. Aun así, todavía sigue existiendo una importante relación entre familia y trabajo.

Ante todo persiste lo que podríamos denominar " trabajo de construcción del hogar" que abarca todas las tareas necesarias para que el sistema-familia funcione adecuadamente. Este trabajo implica, por un lado, un conjunto de tareas más bien instrumentales: orden y decoración de la casa, alimentación, vestuario, etc., Y, por otro, una serie de tareas más personales relacionadas con el cuidado y educación de los hijos y el adecuado mantenimiento de las relaciones de pareja. Este conjunto de actividades supone un trabajo muy importante y debe ser mucho más valorado por la sociedad de lo que lo es actualmente.

No hay que olvidar la importancia que tiene la familia como motor del trabajo profesional. En muchas personas (independientemente de si tienen un aprecio genuino por su profesión), la necesidad de conseguir los medios económicos suficientes para que el sistema-familia funcione adecuadamente es a veces el impulso más fuerte para alcanzar determinadas metas o cotas de trabajo.

d.    El lugar de la muerte
La familia, por último, es también en cierto sentido el " lugar " de la muerte, es decir, el espacio afectivo adecuado en el que todo hombre debe morir. Si la familia es tan importante y si en la familia se encuentran las personas más importantes para el sujeto, resulta lógico que esas personas le acompañen en el momento más decisivo de la existencia, aquel en el que se parte para un más allá conocido quizá por la fe pero oscuro desde el punto de vista existencial.


En ese momento definitivo, que el hombre, de todos modos, atraviesa solo, es muy importante que la persona se encuentra rodeada de sus seres queridos para que le ayuden a pasar ese trance siempre amargo y le atiendan y esos momentos especialmente difíciles. Pero, además, El hombre debe estar rodeado por su familia porque lo que le rodea al morir es un signo de lo que ha sido su vida. Si encuentra soledad puede llevarse al otro lado una sensación de fracaso y desolación mientras que, por el contrario, si encuentra amor se verá rodeado de una sensación de plenitud. No siempre será posible que el hombre muera físicamente en su casa familiar, pero, afectivamente, siempre debe morir en familia, es decir, rodeado y querido por los suyos.


EL LENGUAJE

El Lenguaje.

El lenguaje ha sido considerado de suma importancia en el proceso de comunicación del ser humano, razón por la cual muchos de los grandes filósofos lo consideran como una de las características esenciales del ser humano, uno de ellos fue Aristóteles, pero no fue sino hasta en el siglo XX cuando se da un denominado “giro lingüístico” de la filosofía, es precisamente en este giro que toma el lenguaje dentro de la filosofía cuando en realidad este se ve revalorizado profundamente y se le considera imprescindible al momento de filosofar.

Appel uno de los principales exponentes del Pragmatismo considera que la diferencia del siglo XX con los anteriores es que  el lenguaje deja de ser tratado como un objeto de la filosofía y por primera vez se tiene en cuenta como una condición de posibilidad de la filosofía.

Estas posiciones nos hablan de la radical importancia del lenguaje en la vida humana y nos hace comprender que no estamos ante un mero instrumento que el hombre puede tomar y dejar como quien usa una herramienta, es decir estamos ante una concepción que le brinda real importancia al lenguaje y como parte indispensable del ser humano, precisamente es algo que identifica al ser. El lenguaje nos precede y nos influye, determina nuestro modo de ver el mundo y nuestro pensamiento, modula nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, además de tener una cierta vida propia e independiente: las lenguas, en efecto, de modo misterioso pero real, crean sus propias leyes y subsisten por si mismas como resultado de una tarea colectica imposible de trazar en sus detalles.

EL LENGUAJE  ANIMAL Y EL LENGUAJE HUMANO
Es de suma importancia entender la diferencia entre estos tipos de lenguaje, ya que si entendemos que el lenguaje permite del desarrollo de la comunicación con otros seres de la misma especia, acorde claro al mismo código lingüístico, también debemos entender que  existen características propias de cada uno, ya que en el caso del ser humano posee un nivel de raciocinio que los animales no tienen, esta podría ser una diferencia importante en estos dos tipos de lenguaje.

a)      Los experimentos con chimpancés

Se realizaron ciertos experimentos mediante el adiestramiento de chimpancés para comprobar si estos mediante adiestramiento se podían comunicar de modo similar a los humanos, sin embargo estos experimentos demostraron que eso no es posible por lo tanto la comparación del lenguaje animal con el humano demuestra que este último es exclusivo de nuestra especie, de igual manera con estos experimentos se demostró que en este caso el ser humano posee un aparato fonológico que le permite hablar, cosa que por el contrario los animales no poseen por lo cual les es imposible la articulación de palabras,  esto demuestra también que requiere de un nivel de raciocinio que los animales en este caso los chimpancés, no poseen.

b)      Características del lenguaje humano

Karl Jaspers establece que el  lenguaje no es la simple emisión de sonidos sin ninguna intención, sino que este tiene un objeto y significado, considera que gracias al lenguaje los sonidos dejan de ser sonidos para convertirse en fonemas, útiles en el proceso de comunicación producto de la utilización del lenguaje.
Sin embargo existen ciertas características que distingue el lenguaje humano del lenguaje animal, entre estas podemos mencionar:

Productividad y creatividad

El lenguaje humano posee esta característica que el animal no posee, ya que el humano puede producir nuevas palabras o creaciones a partir del uso del lenguaje, es decir, está sujeto a la creatividad del ser humano, mientras que el lenguaje animal es un sistema cerrado en el cual existe un repertorio de elementos fijos y limitado.

Estructura dual

Esto está ligado a la capacidad pensante del ser humano, esto es así, ya que el lenguaje humano está organizado en palabras, las cuales a la misma vez están constituidas por fonemas que es la unidad estructural de las mismas, mientras que en el lenguaje animal esta dualidad estructural no existe.

Referencia simbólica convencional:

La mayoría de palabras en el lenguaje humano poseen un significado convencional y poseemos una imagen mental de la misma, aunque esta imagen puede variar y no es exclusiva para cada palabra, esta es una capacidad que los animales tampoco poseen.

Desplazamiento:

Los hombres podemos usar el lenguaje para hablar de suceso u objetos remotos en el tiempo y en el espacio. Algo que ningún animal puede hacer.

Formación y transmisión cultural:

El lenguaje humano se transmite de generación en generación y por lo cual cobra sentido en la colectividad del mismo, es decir, el lenguaje toma ciertas características culturales según el ámbito en el cual el individuo se maneje, de hecho el lenguaje es un proceso que comienza al nacer, se enriquece conforme la persona crece, de manera diferente el lenguaje animal no es nada comparado con este proceso del lenguaje humano.



2.       Pensamiento y Lenguaje

a)      El pensamiento depende del lenguaje: determinismo y relativismo lingüístico
Algunos psicólogos, entre ellos Sapir y Whorf han mantenido que el pensamiento depende del lenguaje, lo que se le denomina “determinismo lingüístico”, una derivación de este es el denominado “relativismo lingüístico” el cual afirma que lenguajes diferentes conducen a visiones del mundo diferentes.
Este relativismo lingüístico se basa en que el lenguaje es previo a los individuos, un ejemplo de ello es que cuando nace el niño, se introduce en un mundo cultural preexistente, por lo tanto de igual manera aprende un lenguaje ya establecido y que va de generación en generación.
El determinismo, en definitiva, basado en estos hechos, afirma que las estructuras lingüísticas determinan los mecanismos de pensamiento, es decir, que el lenguaje prima sobre el pensamiento, y el relativismo saca como consecuencia que, puesto que hay lenguajes diversos, la estructura mental de las personas es diversa y depende el mundo lingüístico en el que habita.

b)      La identidad entre pensamiento y lenguaje: J. B. Watson
Watson definió que el pensamiento es el lenguaje que nos dirigimos a nosotros mismos, es decir, una especia de comunicación interna, de igual manera identifico pensamientos y lenguaje y acabó por reducir este último a una serie de comportamientos motóricos y fisiológicos controlables, esta teoría eliminaba por lo tanto la estrecha relación del pensamiento con el lenguaje, llegando a incluso considerar que aquellos que fisiológicamente no pudiesen hablar, tampoco podrían pensar.

c)       El lenguaje depende del pensamiento
El principal exponente de esta postura es Piaget el cual llego a la conclusión de que las estructuras intelectuales eran previas y más radicales que las lingüísticas. Esto precisamente se refleja en el niño, el cual desarrolla primero sus capacidades intelectuales y va adaptando posteriormente su nivel lingüístico a su nivel intelectual.

d)      Primacía relativa del pensamiento
La Inteligencia por las razones ya mencionadas, es superior  y primaria con respecto al lenguaje pero este influye de manera muy notable en la estructura intelectual de las personas. Influye desde el mismo nacimiento marcando la orientación intelectual del sujeto  porque, si bien el relativismo cultural en su versión extrema no es cierto, si lo es en su versión moderada.  Las palabras son como una maquinaria de nuestro pensamiento y, si esa maquinaria es defectuosa o tosca, el pensamiento se verá limitado, aunque seguirá teniendo existencia propia. Si no logro objetivar mi conocimiento en palabras, mi mente se retrasara o se detendrá porque, si bien los conceptos preceden inicialmente de las cosas y se formula en palabras, también sucede el proceso inverso: las cosas me ayudan a establecer conceptos, a delimitar sus contarnos y a establecer su fisonomía, y las frases y el lenguaje me obligan a determinar las relaciones que existen entre ellos.

Lo principal es la inteligencia de la persona. Sin ella el proceso de mediación con lo real que efectúa el lenguaje no tendría ningún sentido.
En definitiva hay una primacía esencial y temporal de la inteligencia en relación al lenguaje pero este, a su vez, influye de muchas manera y muy importantes en la formación de la mente y en el desarrollo de la inteligencia.

3.       El lenguaje como acción

a)      Hacer cosas con palabras
El lenguaje es fundamentalmente, un modo de relación interpersonal, las lenguas son sistemas de comunicación, modos de interrelación lingüísticos que permiten a los sujetos a intercambiar sus experiencias, sus afectos y sus conocimientos. Solo en este preciso marco es posible comprender a fondo que significa el lenguaje y como y porque tiene determinadas reglas y estructuras.
Wittgenstein inicio el camino para entender que el lenguaje es un sistema con reglas compartidas y que tiene sentido a partir de las relaciones interpersonales que es a través de las cuales el lenguaje se perfecciona.
En esta misma línea otros autores desarrollaron lo que se considera la moderna pragmática lingüística. La pragmática se caracteriza, fundamentalmente, porque se interesa por el uso del lenguaje y no por su significado, como hace la semántica. Lo que le importa a la pragmática es como se emplean las palabras. Y aunque esto depende evidentemente  de lo que significan, la aportación principal de la pragmática moderna consiste en indicar que esta relación no es unidireccional (la del significado al uso) ni trivial. Lo que afirma, en otros términos, es que no existe una separación estricta entre pragmática y semántica ya que el significado de las palabras depende en buena medida de su uso. El estudio del lenguaje solo puede ser acabado y comprensible si se realiza en el marco de la acción comunicativa.

b)      Principales representantes del pragmatismo lingüístico: Austin, Searle, Grice.

J. L. Austin ha sido el primer filósofo del lenguaje que se ha enfrentado seriamente con la cuestión de la acción. Su principal intuición ha sido que el lenguaje no es meramente descriptivo sino también realizativo, es decir, que, al hablar, no solamente describimos cosas, sino que también las hacemos. Austin elaboro su clasificación de los elementos del acto lingüístico.
El acto locutivo es el que realizamos por el hecho de decir algo (emitimos sonidos y secuencias de palabras con un significado). El acto ilocutivo es lo que hacemos por el hecho de decir algo; con una determinada secuencia de palabras, por ejemplo, puedo personar, aconsejar, sugerir, ordenar, etc. Por último, el acto perlocutivo es el que se realiza por haber dicho algo y se refiere, fundamentalmente, a las consecuencias. Ordenar, por ejemplo, sería un acto ilocutivo mientras que persuadir seria perlocutivo porque se refiere a los efectos sobre el sujeto.

John Searle, discípulo de Austin, una de las principales aportaciones de Searle ha sido su clasificación de los actos de habla que supone una aportación importante  a la cuestión de las funciones del lenguaje. Su clasificación es la siguiente:

·         Actos representativos: convencer al hablante de que algo es de un determinado modo.
·         Actos directivos: intentar que el oyente haga algo: ordenar, sugerir.
·         Actos compromisorios: comprometer al hablante en una conducta futura.
·         Actos expresivos: expresar el estado psicológico del hablante: agradecer, disculpar y felicitar.
·         Actos declarativos: modificar una situación creando una nueva: “cesar”, “dimitir”, “casar”, etc.


Por ultimo hay que mencionar los estudios de H. P. Grice, que suponen un paso más en esta línea de investigación y conducen hacia lo que se podría denominar “filosofía conversación”. Grice ha estudiado con detalle la influencia de la intención del hablante en el contenido y significado del lenguaje y, además, ha profundizado de manera especialmente novedosa en el análisis de las reglas que los hablantes mantienen de manera implícita o explícita en cualquier conversación y que resultan esenciales para que el lenguaje pueda funcionar como tal y tenga sentido. En este punto son especialmente interesantes sus investigaciones sobre el principio de cooperación. Las presuposiciones implicadas en la conversación, las implicaturas conversacionales, etc.



martes, 14 de abril de 2015

EL YO PERSONAL

Cuando llamamos al portal de nuestra casa y una voz miliar pregunta ¿quien es? probablemente habremos respondido muchas veces simplemente: yo. En cierto sentido, esta respuesta es totalmente superflua. Todos somos un yo. Pero, desde otra perspectiva, es la respuesta mas correcta y radical a una voz conocida y familiar porque con ella hago referencia a lo mas profundo de mi ser, a mi raíz ontológica y a mi identidad personal. Tocamos aquí el núcleo central, y último de la persona, la realidad a la que llamamos "yo". Hemos visto que somos cuerpo, libertad,inteligencia, pero con ninguno de esos aspectos nos hemos podido identificar completamente porque en ninguno de ellos late lo mas esencial de la persona. Aparece solo de modo oculto, como presupuesto y fundamento, porque cuando hablamos del cuerpo o de la libertad lo que en realidad estamos pensando es: "yo soy corporal", "yo soy libre". Y ese yo, núcleo ultimo con le que realmente nos identidificamos, es el que debemos considerar a continuación.

1. LA CONCIENCIA
a) un breve recorrido histórico
El camino que nos lleva hasta el yo es la conciencia entendida como subjetividad. Y el hecho de que la filosofía no haya captado este aspecto con la necesaria profundidad hasta épocas recientes ha tenido como consecuencia que tampoco se haya ocupado del yo en cuanto tal. La filosofía clásica y particularmente, la medieval se ocuparon de la conciencia fundamentalmente desde el punto de vista de la acción y de su moralidad. Para que una acción tuviera calificación moral era necesaria la advertencia por parte del sujeto y la reflexión se enfocó principalmente desde esta perspectiva: la conciencia como advertencia de la acción, como darse cuenta de que estoy actuando y de que esa acción es voluntaria. La escolástica estaba centrada en el objeto y, por eso mismo, le resulto generalmente muy difícil ser consciente del sujeto y de su interioridad.

La reflexión sistemática sobre la conciencia en cuanto tal es obra propiamente de la modernidad y se puede considerar a Descartes como su iniciador. El cogito "pienso, luego existo", se sitúa ya en la perspectiva propia de la conciencia, es decir, en el interior del sujeto. "Yo, sujeto, pienso", es la afirmación implícita en la tesis cartesiana que consagraba a la conciencia como primera categoría filosófica. El descubrimiento cartesiano tuvo una repercusión trascendental y lleno un hueco que la filosofía precedente no había sabido colmar. Sin embargo, pronto se vio frustrado y desbordado por su falta de anclaje ontológico. La conciencia de Descartes pendía en el aire, no estaba radicada en el ser y, por eso, con el paso de los siglos y los desarrollos de elaboraciones de diversos pensadores (Kant y Hegel principalmente) acabo convirtiéndose ella misma en el ser, en lo absoluto. La conciencia pasó de ser una propiedad de la persona, a ser conciencia pura en el racionalismo y, posteriormente, en Hregel, autoconciencia absoluta, el sujeto por excelencia en la evolución de lo real.

Esta posición, sin embargo, comenzó a debilitarse a partir del siglo XIX. La reivindicación del individuo por parte de Kierkegaard inicio la crisis del sistema hegeliano y los descubrimientos científicos sobre diversas estructuras inconscientes, obligaron a una revisión drástica y a la baja de la noción de conciencia. Darwin postuló que existían mecanismos no controlados que determinaban algo tan esencial como la evolución de las especies y, consecuentemente, del hombre. Y Freud mostró a su vez, oponiéndose en esto frontalmente al racionalismo, como dentro del hombre existían estructuras inconscientes que el yo solo controlaba de manera deficiente o nula y que, sin embargo, influían de modo relevante en su personalidad. Por ultimo, otros investigadores mostraron como la sociedad también intervenía de manera consistente, pero a través de mecanismos oscuros en la formación de la identidad de la persona.

En resumen, la modernidad descrubrió la conciencia y la subjetividad aunque, al no encadenarla a la persona, abrió la vía para el idealismo, A su vez m el siglo XIX puso de manifiesto la existencia del inconsciente, hecho humillante para el idealismo y el racionalismo, y con ello estableció las bases de la postura vigente sobre la persona: el hombre no es un ser autotransparente frente a su propia inteligencia, sino un sujeto carnal, pulsional y oscuro, con una conciencia de sí solo parcial.

b) Las dimensiones de la conciencia
b.1) La conciencia como ser consciente de
El sentido mas evidente y mas directo de conciencia es el de ser consciente. Cuando actúo, por ejemplo, soy consciente de que estoy actuando; no realizo la acción de modo irreflexivo y oscuro sino que, al ponerla en acto, de un modo misterioso me doy cuenta de que estoy poniendo esa acción, de que esta surgiendo de mi interior y de que esta allí existiendo. En cierto sentido, como dice Wojtyla, esta dimensión de la conciencia es como poner los objetos (las acciones, las experiencias, las vivencias) en la luz; la conciencia los ilumina y puedo verlos y decir: están ahí, están sucediendo y yo soy consciente de ello.

Es importante advertir, de todos modos, que la conciencia entendida de este modo ni es intencional ni es cognoscitiva. Es decir, en sentido estricto, la conciencia no conoce el objeto (esto es misión de la inteligencia), sino que lo que hace es iluminarlo para que la persona se de cuenta de lo que esta conociendo, experimentando o viviendo. Dicho de otro modo, puedo llorar o reir, gozar o sufrir, conocer o querer, pero la conciencia no hace nada es eso, Su misión primera y fundamental es permitirme darme cuenta de que rio o de que lloro, de que estoy conociendo o de que estoy amando, es decir, permitirme ser conciente de mi propia vida.

b.2) La conciencia como lugar de la subjetividad
La conciencia como "ser consciente de" es el aspecto que consideró principalmente la filosofía medieval. La conciencia del acto. Soy consciente de que actuó y por eso, entre otras cosas, soy moralmente responsable. Pero esta dimensión, aun siendo importante, no es la fundamental. El papel esencial de la conciencia consiste en constituir el lugar del yo y de la subjetividad. ¿Qué significa esto exactamente? Significa que somos personas no solo porque seamos consciente de nuestra actividad, sino por algo mucho mas profundo que posibilita ese darse cuenta, por la existencia de un espacio interior en el que vivimos y habitamos, en el que introducimos y arraigamos nuestras experiencias, del que surgen nuestros sentimientos, nuestros amores y nuestros odios y al que vuelven una vez mezclados y enfrentados con el mundo.
Ese espacio interior es como el escenario de nuestra vida de donde proceden y a donde retornan los fenómenos psíquicos particulares, es el lugar antropológico de la subjetividad y es, por eso mismo, la puerta filosófica del yo que no puede existir sino es amparado y acogido por la subjetividad y es, por eso mismo, la puerta filosófica del yo que no puede existir sino es amparado y acogido por la subjetividad. Y la existencia de este espacio es posible gracias a que la segunda dimensión de la conciencia consiste "en formar la experiencia vivida, lo que permite al hombre experimentar de modo particular la propia subjetividad".

La conciencia tiene, pues, dos dimensiones. una por la que nos damos cuenta de nuestros actos y, otra, la mas fundamental, por la que los vivimos interiormente. Ambas se implican mutuamente en la existencia real, por lo que puede ser difícil distinguirlas, pero un análisis atento nos muestra con claridad la linea sutil que las separa como sucede cuando, al contemplar un paisaje, somos conscientes (1) de que estamos contemplándolo y (2) vivimos interiormente esa contemplación.

b.3) Otras características de la conciencia.
La conciencia, pese a su importancia, y aquí es donde de nuevo se produce el escandalo de los idealistas, no es inalterable o constante. Hay momentos en los que desaparece por completo (sueño, perdida de conciencia por golpes o debilidad, etc.) y otros en los que puede aumentar o disminuir (somnolencia, ebriedad o cansancio). No es siempre clara y lúcida."la claridad de la conciencia, indica Jaspers, exige que tenga claramente ante mi lo que pienso, lo que se y lo que quiero, lo que hago, lo que pienso, mi vivencia, la vinculación a mi yo, y que se mantenga en conexión por el recuerdo". Pero esto no siempre sucede. Además tampoco es homogenea. No tengo conciencia de todo del mismo modo y con la misma intensidad. Hay un punto central en el que se focaliza su haz de luz y que, por eso, lo vivo con particular intensidad pero hay también un campo o atmosfera alrededor de ese núcleo del que tenemos conciencia de un modo mucho menos intenso porque queda desenfocado y como a oscuras (la "sombra" de C. G. Jung).

Puede ser interesante señalar, por ultimo, que algunos autores han hablado de una tercera dimensión de la conciencia, la del autoconocimiento o conocimiento de la conciencia entorno a si misma,. Pero, en realidad, aquí no estamos propiamente frente a una dimensión de la conciencia, sino frente a una actividad del intelecto. Cuando el sujeto se conoce a sí mismo (y esto es el autoconocimiento) realiza una actividad intelectual que no depende directamente de la conciencia porque ya hemos dicho que esta no es cognoscitiva ni intencional. A su vez, la conciencia de esa actividad, de ese autoconocimiento, se reduce a las dos dimensiones que ya hemos descrito: ser consciente de ese autoconocimiento y vivirlo.

2. EL YO COMO NÚCLEO ÚLTIMO DE LA PERSONA.
La conciencia es la que abre el camino al yo  atraves de la subjetividad. En ese espacio interior es donde radica el centro de nuestra propia persona: el yo sustancial, la raiz de nuestro ser, el punto de convergencia de nuestra vida.

PROPIEDADES DEL YO
No es dificil definir al yo del que, sin embargo, tenemos una experiencia cotidiana y esencial ya que no somos nosotros mismos. ¿Que hay mas radical que el yo? ¿Que mas profundo o decisivo? Por el yo somos sujetos y entramos en la categoria de los seres espirituales que trascienden a la caducidad de las cosas, pero aferrar su esencia y sus características es tarea harto difícil.

  • AUTOCONCIENCIA

Es una propiedad que le permite al yo saber que existe en lo más profundo de la persona y por lo tanto se desarrolla y vive como parte profunda del mismo, todo lo que sucede se dentro del yo y este toma conciencia de ello.

  • AUTOPOSESIÓN

El yo se maneja en el nivel más profundo del ser, por lo tanto ese es su espacio y nada ni nadie puede interferie en el, por eso el yo se posee a sí mismo, ya que posee el contro de la intimidad o interior del ser, que es donde este se desarrolla.

FUNCIONES DEL YO

  • Fuente de actividad

Es el yo que le permite a la persona actuar y decidir cualquier actividad que realiza esta, está tomada y formulada desde su yo interior.

  • Unicidad

La persona está formada por muchas partes tanto subjetivas o espirituales como materiales o físicas, sin embargo todas y cada una de ellas influye en el yo, que es único y es la parte más profunda y central de la persona. Es de hecho el yo, el que une todas esas partes que conforman a la persona y le brindan unidad.

  • Permanencia en el tiempo

El tiempo pasa y físicamente la persona cambia, pero su interior su yo permanece con el paso del tiempo, es decir esencialmente sigue siendo el mismo, su yo es el mismo.


  • Ser sujeto

El yo brinda al ser unicidad y sentido a la vez, identidad y lo coloca como un sujeto frente al mundo, con su capacidad para tomar decisiones y de actuar frente al mismo, el que se vuelve objeto sobre el cual es sujeto (el yo) actúa, es decir su exterior sea esta la realidad externa o algún otro sujeto (otro yo).

  • Personalidad e identidad

El yo de cada persona es distinto, no hay dos yo idénticos y es esto lo que brinda identidad al ser, ya que lo vuelve único y con características propias incapaces de ser encontradas en alguien más.


Como la metafísica explica el eclipse y la subsistencia del yo.


Todas aquellas circunstancias bajo las cuales el ser humano pierde conciencia ( estados de enfermedad, enfermedades mentales, el sueño REM, estados de coma etc., ) hacen de igual manera que el yo deje de subsistir, es precisamente en estas ocasiones en las cuales el yo esta eclipsado, sin embargo la persona no deja de existir necesariamente ante la ausencia del mismo, al contrario existen ocasiones en las que subsiste a pesar de la ausencia o eclipse del yo, es decir el yo es una propiedad del ser por el cual toma conciencia de sí mismo y de su alrededor, sin dejar de influir totalmente en la subsistencia del ser personal.


Relación de la identidad personal con el yo personal.


Todas las personas poseen similitudes, de carácter, de comportamiento, de pensamiento etc. Sin embargo cada persona posee ciertas características únicas las cuales son las que le brindan la capacidad de ser irrepetible e insustituible en la realidad en las que se desenvuelve, esta características únicas son las que le brindan identidad como ser, es decir todo aquello que lo identifica como ser individual e insustituible es lo que constituye su identidad, ahora bien esta identidad a pesar de sufrir cambios en cada etapa de la vida por la cual atraviesa el ser personal, esta identidad es precisamente dada por su dimensión más interna, lo más profundo del ser, su centro es decir su yo personal, a través principalmente de su característica de unicidad. Por ello es que existe una relación directa entre el yo personal y la identidad personal, ya que está en gran medida es otorgada por el yo personal.


Influencia de los momentos de nuestra vida en nuestra identidad personal.

La identidad personal es algo único y diferente en todas las personas está constituida por todas aquellas características que le brindan al ser su unicidad en la realidad en la cual vive, esta identidad está en constante cambio y evolución, existen muchas circunstancias en la vida del ser humano que lo obliga a adoptar cierta posición, carácter o actitud que viene al mismo tiempo a cambiar su identidad personal, es decir que ser humano se enfrenta a una realidad que obliga a tomar una postura distinta en cada etapa de la vida formando así su identidad acorde a su etapa, de hecho una de estas etapas de la vida en la cual se considera que la identidad personal sufre muchos cambios es en la adolescencia, ya que el joven busca ser aceptado y encajar en algún grupo determinado, sin embargo existen épocas de la vida en las cuales esta identidad se considera asentada y no sufre mayores cambios, siempre y cuando el ser se encuentre satisfecho con su realidad basado en lo hecho durante las etapas previas de su vida, precisamente en la edad de los 40, y la vejez cuando esto sucede, esto es así ya que la adultez mayor ya no se busca encajar, si no se sacan experiencias de sus etapas previas y su identidad se vuelve menos modificable. Precisamente en esta etapa de los 40 y la vejez los únicos y pocos cambios que la identidad personal puede sufrir será reforzándola o modificándola radicalmente pensando en función de que su periodo de existencia como persona esta pronto a llegar a su fin.

Aportes valiosos de la teoría Freudiana.


Según la teoría Freudiana existe el “Ello, el yo personal y el súper yo” El yo evoluciona según la edad y las distintas exigencias de su realidad exterior, de igual manera es quien le brinda identidad al ser ya que es su estructura más profunda, Freud considera que existe un “ ello” al cual le remite la parte más primitiva e innata de la persona, la cual se encarga de llevar al ser a actuar en casos de necesidades primitivas del mismo, como el hambre, lo sexual, la agresión o impulsos racionales, es decir todo aquello que traemos al nacer, ósea son aquellos impulsos o necesidades más elementales. Así también  considera que el “súper yo” es aquel el cual contrarresta al “Ello”, representa aspectos morales y éticos de la persona que los ha adoptado cada uno a partir de la cultura en la cual se desenvuelve.

Considera que los tres antes mencionados son parte inherente del ser personal y son los que le brindan su identidad a través de las distintas etapas de la vida. De igual manera importante es  destacar que Freud estableció un modelo estructural de la conciencia del ser la cual está basada en el funcionalismo del yo personal.

Aportes de los nuevos discípulos de Freud a su descubrimiento el inconsciente.


Partiendo del hecho que el inconsciente es la ausencia de conciencia, David Rapaport sistematizo el modelo estructural de la conciencia del ser establecido por Freud.

Arlow y Charles Brenner discutieron que la teoría de Freud de los sistemas conscientes, preconscientes e inconscientes de la mente deben ser abandonados y el modelo estructural debería ser usado como la única teoría psicoanalítica de la mente.

El yo y su relación con la subjetividad.


Si consideramos que la subjetividad se refiere a los puntos de vista particulares que un individuo sostiene y que ellos se encuentra en la estructura más profunda del ser, entonces el tomar en cuenta esta subjetividad que se ve establecida dependiendo del nivel de conciencia que posee la persona y considerando de igual forma que esta conciencia forma parte del yo, entonces se puede concluir que la realidad interior del ser profunda, esta subjetividad del mismo por lo tanto está directamente relacionada en su estructura más profunda con el yo personal en influenciada directamente por el mismo.


René Descartes (Descubrió la "conciencia")

Sigmund Freud (Descubridor del "Inconsciente")